La revolución que nos convirtió en humanos

El libro Historia de la comida (2004) de Felipe Fernández Armesto (en inglés con un título más atractivo, Near a Thousand Tables) es una interesantísima periodización de la historia humana, la historia de la civilización, explicada a través de la comida. El historiador distingue allí 8 revoluciones desde los orígenes del hombre hasta nuestros días, es decir, 8 momentos en los que los cambios alimenticios y la forma de cocinar y procesar los alimentos marcaron un giro en la forma de entendernos como sujetos y de relacionarnos con el mundo. Porque para Fernández Armesto, al igual que para Terry Eagleton (ver post aquí), la comida es, ante todo, un factor de sociabilidad: la comida forja la sociedad, la nutre (física, espiritual y emocionalmente), codifica sentidos.

Así, cada uno de los 8 capítulos del libro cubre una etapa diferente en el proceso civilizatorio del hombre en su relación con los alimentos. Comenzando con la aparición de la cocina como punto de separación (más que el lenguaje, más que la capacidad de raciocinio, explica Fernández Armesto) entre el hombre y el resto de las especies animales, el autor pasa por el canibalismo, el desarrollo del pastoreo, la invención de la agricultura o la transformación de la comida como indicador social (que aumenta las desigualdades entre humanos), hasta momentos más recientes, definidos por la industrialización y el cambio que ésta trajo al modo en que la comida se obtiene, se consume y se imagina.

Además de su carácter sociabilizador, hoy en preocupante merma por el creciente hábito de comer solos y como acto mecánico mientras hacemos miles de otras cosas (y aquí surge la idea de la productividad capitalista al máximo exprimiendo nuestro tiempo y placeres), el autor destaca la cocina como el primer acto de “revolución científica.” Cocinar es seguir las premisas básicas de la ciencia, descubrimiento, observación y experimentación. Es asistir a un proceso de descomposición y transformación que puede volver una sustancia venenosa y letal en un plato exquisito.

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Heinrich Friedrich Füger, Prometeo lleva el fuego a la humanidad (Prometheus bringt der Menschheit das Feuer, 1817).

Para nuestra clase, From Texts to Table, leímos el primer capítulo, titulado “La invención de la cocina.” De esta lectura se destaca la discusión que hace el autor sobre la aparición del fuego y su domesticación (que no surge “por accidente”, discute el autor, denunciando que esta es una explicación que ha buscado la historia para borrar a ciertos grupos y culturas del mundo de la civilización) utilizando una variada serie de fuentes que van desde la mitología, la literatura, la historia a la cultura popular. También resulta sumamente interesante la enumeración y ejemplos que se ofrecen sobre la implementación de “objetos culturales” que fueron cambiando el tipo de procesamiento de la comida: asar, hervir, freír y, más recientemente, llevar al microondas (el modo de cocinar más revolucionario después de la aparición de la fritura alrededor del año 6.000 AC, afirma Fernández Armesto).

Tal vez el aspecto más interesante de esta amena lectura (recomendada para el público no especializado) es la reflexión que nos invita a hacer sobre el carácter de construcción de las distinciones (y esto también lo sostiene Pierre Bourdieu) entre alimentos y modos de cocinar: qué cosas se entienden por crudas y qué por cocidas (y aquí las huellas de Levi Strauss) en un momento determinado de la historia, nos revelan las formas en las que esa sociedad explican la civilización y su opuesto, la barbarie. También nos revelan los esfuerzos que la humanidad ha hecho a lo largo del tiempo por “civilizar” cualquier impronta “salvaje” en nuestro modo de comer: el autor ofrece los ejemplos de platos como la carne tártara o el sushi, cuyo carácter de crudo se convierte en una marca de un alto grado intervención humana. Por otra parte, nos hace pensar en tendencias alimenticias actuales como las de la dieta crudivegana: comer comida cruda no puede ser entendida como una práctica “por fuera” de la civilización (y lo que se concibe como sus crueles procesos de adquisición del alimento), sino como un acto cuya performatividad busca, dentro de ese mismo entramado social, construirse como ajena a éste. El comer, lo que sea, bajo el proceso o dieta que sea, nos coloca siempre dentro del plano social y nos vincula con el otro.

Se puede leer el libro completo de Fernández Armesto en este link.

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3 thoughts on “La revolución que nos convirtió en humanos

  1. Cuando yo estaba leyendo este capítulo de Armesto, estaba pensando como cocinera. Me encanta cocinar, y a través de mi vida he probado muchísimos estilos diferentes de cocinar. Quizás el parte que me interesa más es su discurso de sushi como algo de modo. Es verdad que ahora en nuestra cultura del oeste, sushi es algo guay que es más relacionado con un estilo de vida en vez de la cultura japonés. Probablamente existe una relación entre la idea de Armesto que personas quieren regresar a comida cruda. El movimiento a comida “orgánica” me parece es evidencia de la misma idea.

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  2. Me interesa mucho la historia de la comida y de cocinar que cuenta Armesto en este primero capítulo. Me interesaba especialmente la parte donde Armesto habla sobre como ha cambiado el rol de la comida en la vida y también como algunas han predicho el fin de la época de cocinar. Me sorprendió mucho que algunos quieren eliminar el acto de cocinar de la vida diaria porque cualquier persona usualmente no tiene las habilidades necesarias para cocinar correctamente. Espero que éste no pasa porque todavía creo que el acto de cocinar y comer juntos tiene un gran impacto en la función de la sociedad de hoy.

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  3. Algo que me interesa mucho en este capitulo del libro de Armesto es la idea de la importancia de cocinar. Antes de la domesticación del fuego, comer era una acción de sobrevivir, pero cuando humanidad domesticó el fuego el acto de comer se convertí en un acto muy intima. A través culturas, familias y comunidades se reúnen para comer juntas. Comida es un aspecto esencial en fiestas, cumpleaños, rituales religiosos, bodas, y basicamente cada momento importante durante la vida. Recientemente, comida ha perdido su calidad de juntar a la gente. La microonda danos comida instante, y ahora podemos comer en soledad. Es una innovación que maximiza la producción (podemos trabajar durante almuerzo), pero también es una regresión al tiempo primitiva. Lo que nos hace humanos es nuestras relaciones intimas. Podemos valorar otra persona para su amistad en vez de sus habilidades de sobrevivir. Cuando renunciamos nuestros relaciones en favor de estar solos, creo que estamos perdiendo un aspecto esencial de nuestra humanidad.

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