Borrando las fronteras entre la civilización y la barbarie

Texto de Michael Shipp

Una excursión a los indios ranqueles del escritor argentino Lucio Mansilla era un texto revolucionario con respecto a su descripción de la población indígena. Por eso, es considerado uno de los relatos de viajes más importantes de la literatura nacional. Durante el siglo XIX, había un gran número de viajeros que documentaron sus experiencias en Argentina durante las expediciones militares y científicas. Como militar, Mansilla tenía que viajar a los territorios indígenas para negociar los tratados de paz. Sin embargo, el relato de Mansilla es sumamente diferente a los textos de sus contemporáneos. Él describe las varias interacciones pacíficas y decide subrayar los aspectos positivos de la cultura indígena. Él se enfoca en las varias costumbres y en vez de criticarlas como los viajeros anteriores, él expresa la admiración inquebrantable. Aunque a veces se puede notar la actitud de superioridad, él trata de expresar la solidaridad con la población indígena. Mantiene una mentalidad abierta durante su excursión y como resultado, crea un relato de viajes sin precedentes.

 

Lo que me interesa sobre todo es la importancia de la comida a lo largo de la obra de Mansilla. El viaje solamente duró un par de semanas, pero su recuento del viaje describe casi toda la comida de una manera detallada. Se puede notar la obsesión con la comida desde el principio de la obra: “no pierdo la esperanza de comer contigo, a la sombra de un viejo y carcomido algarrobo…un churrasco de guanaco, o de gama, o de yegua, o de gato montés, o una picana de avestruz” (3). Parece que la comida queda en la mente de Mansilla y no puede dejar de pensar en ella. Es que Mansilla y los otros viajeros están obsesionados con la comida porque es uno de los incentivos principales durante la excursión. Después de parar la marcha, Mansilla y los viajeros hacen el fogón y preparan la comida asada. Se puede ver su actitud con respecto a la comida de nuevo: “Era imposible resistirle…abandoné la postura en que me había colocado y permanecido tanto rato, y me acerqué a él” (48). El propósito del viaje era negociar un tratado de paz. Sin embargo, Mansilla decidió aprovecharse de la diversidad culinaria y lo que resultó era una descripción detallada de las experiencias culinarias. Debido a la naturaleza seria del viaje, decidieron prestar más atención a la comida porque era una fuente de satisfacción y diversión.

Es importante notar que la descripción de la comida no solamente refleja la obsesión personal del autor, sino también tiene un propósito social. La comida sirve para desdibujar los límites entre la civilización y la barbarie durante esta época. La relación entre civilización y barbarie ha formado una parte fundamental de la historia argentina. Por eso, Mansilla nos explica que “la civilización es, de todas las invenciones modernas, una de las más útiles al bienestar y a los progresos del hombre” (50). Durante esta época, existía una división entre los europeos y los indígenas porque desde la perspectiva europea, los indígenas eran la personificación de la barbarie. Además, la manifestación de la barbarie era la comida. Por eso, la mayoría de los viajeros durante esta época criticaban la comida indígena y marcaban las diferencias entre la comida indígena y su propia comida para alejarse de lo bárbaro. Escribieron sobre la comida en sus recuentos para separarse de la población indígena y ampliar las diferencias entre la civilización y la barbarie.

Sin embargo, Mansilla rompe totalmente con esta frontera entre civilización y barbarie en su descripción de la comida. Después de comer con el cacique Mariano Rosas, nos describe su impresión de la experiencia culinaria: “Estaba excelente, caliente, suculento y cocinado con visible esmero…estaba como en mi casa, mejor que en ella” (139). Mansilla no solamente aprecia la calidad de la comida indígena, sino también la hospitalidad de Mariano Rosas. Mansilla nos muestra que se siente cómodo con un grupo que tradicionalmente ha sido considerado bárbaro. Su perspectiva acerca de la comida borra la distinción entre lo civilizado y lo bárbaro y nos hace cuestionar el sistema de clasificaciones. Además, como resultado, Mansilla menciona deliberadamente, “comía como un bárbaro-me acomodaba a mi gusto en el magnífico asiento de cueros y ponchos” (139). Mansilla quiere probar al público que los términos no están claramente definidos. Por eso, el puede ser tan bárbaro como un indígena y al contrario, los indígenas pueden ser tan civilizados como la gente de la ciudad.

Además, Mansilla intenta civilizar a los indígenas por describir la complejidad de la comida indígena comparada con la comida “civilizada”. Contrariamente a las expectativas de la sociedad argentina durante esta época, la comida indígena era preparada elaboradamente. Cuando Mansilla llega a la toldería de Mariano Rosas, nos describe cada aspecto de la comida compleja: “Después del asado nos sirvieron algarroba pisada, maíz tostado y molido, a manera de postre: es bueno” (139). Parece que la presentación de la comida rompió totalmente con las expectativas de los viajeros. Al reforzar la familiaridad y complejidad de la comida indígena, Mansilla borra los límites entre lo civilizado y lo bárbaro a través de la comida.

El Puchero:

El recuento de Mansilla nos muestra que la estructura de la comida indígena típicamente consiste en tres partes. El primer plato es puchero, un estofado español que ha sido adoptado por un gran numero de países latinoamericanos. El segundo plato es asado que incluye un gran número de carnes incluso la vaca. Por fin, los banquetes tradicionales se cierran con un tipo de postre que utiliza los ingredientes locales como la algarroba. Sin embargo, quiero poner énfasis en la importancia del puchero porque refleja la historia de Argentina. El puchero es un estofado complejo que requiere mucho tiempo para cocinar. Cada región tiene su propia versión del puchero pero normalmente, se lo cocina con caldo, carne, papas, y una variedad de verduras y especias.

Aquí hay un link para ver el proceso de cocinar el puchero argentino si quieren tratar de hacerlo: https://www.youtube.com/watch?v=NOh05_Z3V58

El Puchero tradicional es un plato de origen español y es una comida conocida como la “sopa de carnaval”. Típicamente, era cocinada en una puchera, una olla de cerámica con la boca ancha. Allí, los españoles mezclaban las mejores partes de la carne de cerdo, especialmente la lengua y el lomo. Sin embargo, las versiones latinoamericanas normalmente incorporan la carne de vaca y cordero además de las frutas y verduras regionales. Los argentinos en particular han heredado esta comida y la han adaptado a sus costumbres. Por ejemplo, el puchero seco de algunas provincias argentinas del norte es hecho con el agregado de choclos, batatas, papas, mandioca, chorizo, gallina y carne seca. Como resultado, se ha transformado en un plato típico de la cocina argentina.

El puchero llegó a la Argentina junto con los inmigrantes del siglo XIX. Era la comida principal de las familias españolas que llegaron a Buenos Aires y era ideal para compartir con ciudadanos rurales y urbanos. Era una comida barata y la preparación era relativamente simple. Solamente tenían que colocar todos los ingredientes dentro de una olla con caldo y dejarlos cocinar por unas horas. El puchero gradualmente se extendió a través de Argentina y fue adoptado por la población indígena. Por eso, se puede notar la presencia del puchero en las tolderías indígenas en la obra de Mansilla. Durante los últimos dos siglos, el puchero se ha convertido en una comida fundamental de cada sector argentino.

La Algarroba:

La obra de Mansilla también incluye una descripción detallada de la algarroba. La algarroba es la fruta del algarrobo, el árbol más útil de los indios. La leña del algarrobo es excelente para el fuego y la fruta versátil contribuye a una variedad de comidas nutritivas y deliciosas. Los indios llevaban bolsas con algarrobas y la chupaban durante sus marchas para reemplazar al cigarro. Además, los indígenas de Sudamérica la usan como una forma de postre o endulzante y aparece en Ranqueles de esta forma. Durante el almuerzo con Mariano Rosas, la comida termina con la algarroba pisada. Utilizan la fruta para preparar el patay, la chicha, y la aloja. Además, machacan la fruta en los morteros y añaden un poco de agua para obtener un jugo espeso que se llama añapa. Hoy en día, se puede comprar el polvo de algarroba en los supermercados estadounidenses y es común usarlo en lugar de chocolate para hacer postres.

Galletitas de Algarroba:

Ingredientes:

  • 1
huevo
  • 50 g
manteca
  • 50 g
azúcar
  • 125 g
harina
  • 80 g
harina de algarroba
  • 1 cdta
polvo leudante
  • 
Esencia de vainilla

Preparación:

  1. Batir el huevo e incorporar la manteca blanda y el azúcar. Una vez integrado agregamos la esencia de vainilla.
  2. Por otro lado mezclamos los secos, que luego integraremos tamizándolo a la mezcla anterior.
  3. Formamos un bollo, lo envolvemos en un film y guardarlo en la heladera media hora.
  4. Al sacarlo, armar pequeñas bolitas y achatarlas en la placa para llevar al horno. Dejar hornear unos 10- 15 min aproximadamente.

 

 

 

Fuentes de información:

Tuninetti, Ángel. “De tortillas y asados: literatura de viajes y cocina nacional en la Argentina del siglo XIX.” Cincinnati Romance Review 33 (Winter 2012): 164-174.

https://culturacbba.wordpress.com/2013/01/18/historia-y-origen-del-tradicional-puchero/

http://antologiadelasrecetas.blogspot.com/2011/06/historia-del-puchero-argentino.html

https://cookpad.com/es/recetas/487737-galletitas-de-algarroba?ref=search

http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi98/Algarrobo/p114ac.htm

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8 thoughts on “Borrando las fronteras entre la civilización y la barbarie

  1. Gracias Michael por su análisis. Es bien hecho y creo que hace un buen trabajo de explorar la obra de Mansilla. Estoy de acuerdo que esta obra es diferente que los otros textos de viajes que hemos visto porque hay una ausencia del criticismo de las costumbres de los indígenas. En vez de criticar, Mansilla demuestra una gran apreciación por la cultura, en particular la comida. Me gusta su interpretación de la presencia e importancia de la comida en la obra, en particular su explicación de la manera que Mansilla elige cuidadosamente sus palabras para desdibujar la línea entre la civilización y la barbarie, yo no he pensado en esto. Un aspecto de la obra que me interesa mucho es la presencia de la bebida y la costumbre de decir yapaí. Mansilla describe la importancia de la bebida en la cultura indígena con respecto diciendo “Por ellos no beben comiendo. Beber es un acto aparte. Nada hay para ellos más agradable. Por beber posponen todo.” Mansilla sigue su descripción del acto de beber con una exploración de la tradición de yapaí que es una tipa de invitación. Es obvio que semejante a la comida Mansilla tiene una obsesión con la tradición de beber. Estoy emocionado por probar las galletitas!

    -Evan

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  2. ¡¿Alguien más ha notado que Michael era el primero en comentar en el blog de Evan, y ahora Evan es el primero en comentar en el blog de Michael?¡ Obviamente ellos son muy buenos amigos… De todos modos, gracias Michael por su post. Espero que traiga las galletitas de algarroba mañana; me parecen deliciosos.
    Dos comentarios sobre la lectura antes de mi respuesta a su post: primero, cuando estaba leyendo los capítulos, me pregunto si Mansilla ganó mucho peso durante su viaje. Es difícil de ser obsesionado con la comida y mantener un peso saludable, ¿no? Además, quiero decir que me gusta mucho la declaración en la página primera del primer capítulo del recuerdo “que una de las grandes aspiraciones de tu vida era comer una tortilla de huevos de aquella ave pampeana en Nagüel Mapo” (3). Es dramático, pero admiro a una persona que obsesiona con la comida; posiblemente, yo necesito añadir una nueva aspiración a mi vida basada en la comida. (Probablemente mi sueño nuevo es: comer guacamole tan fresco que yo puedo ver el árbol de aguacate cuando estoy comiéndolo.)
    Ahora, en respuesta de su blog: estoy de acuerdo que Mansilla borra los límites entre lo civilizado y lo bárbaro a través de la comida. Él demuestra la sofisticación y complejidad (y placer) de la comida indígena, y esta rompe los estereotipos sobre la “simplicidad” de los indígenas. Sin embargo, hay una cita en el artículo “De tortillas y asados” que plantea un punto muy importante. El autor del artículo menciona la opinión que la obra de Mansilla es una “representación de una clase dominante que se siente en su elemento tanto en la ciudad como en el campo” (167). Hay un elemento de superioridad o derecho/ privilegio (en inglés, entitlement) en como Mansilla puede probar la comida de cualquier clase/ raza/ etnicidad que él quiera. Mansilla tiene la movilidad social, el poder de entrar en una comunidad indígena; pero este poder no se transfiere a los indígenas. En otras palabras, los indígenas no tienen la habilidad de probar la comida en el Club del Progreso. Me gusta mucho que utilizaste la palabra “solidaridad”, Michael, porque tenemos una conexión especial a esta palabra – y la experiencia de vivir en solidaridad – gracias a nuestro programa de estudiar en El Salvador. Mansilla, como nosotros, vivió en solidaridad con los marginalizados, pero él, como nosotros, regresó a su vida normal. No tengo una conclusión ni un punto, exactamente; esta es más como un “half-baked” pensamiento que algo desarrollado. Pero creo que es importante de pensar en el privilegio y los limites de solidaridad, y de borrando los limites, cuando solo un grupo puede visitar (y después, salir) al otro.

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  3. Michael,

    Gracias por tus comentarios que elaboran la presencia de comida en Una excursión a los indios ranqueles. Ellos son informativos y bien desarrollados. Me gustaría añadir algunos pensamientos míos sobre el almuerzo que Mansilla describe cuando llega a las tolderías del cacique Mariano Rosas. Creo que esta escena es reveladora porque Mansilla funciona efectivamente como etnógrafo, transmitiendo las complejidades de la cultura indígena a una gente que los creen ser bárbaros. Es decir, unas frases cortas escritas por Mansilla revelan mucho sobre una cultura ya existente. Primero, él menciona los utensilios que se usa. Los sirvientes traen la comida en “grandes y cóncavos platos de madera” y se espera que los invitados coman con “cucharas de madera, de hierro, de plato” y “cuchillos comunes” (156). En cierto sentido, estos utensilios son reminiscentes de las ollas que Levi-Strauss afirma como objetos culturales. Además, los indios demuestran la hospitalidad en quién está servido, el orden en que les están servido y quién se permite hablar. Estas formalidades indican que hay reglas y modales y por eso valores que construyen la base de una cultura. También él enfatiza que se siente cómodo durante el almuerzo, un hecho que quizás demuestre una solidaridad deseada entre los huéspedes y sus anfitrionas en vez de un deseo de validar su poder. Todos estos costumbres desarrollados alrededor del acto de comer demuestran que los indios no solo pueden ser civilizados sino también ya han desarrollado su propia civilización. Para mí, es interesante que Tuninetti conecta estas prácticas con la fundación de una identidad nacional argentina en el siglo XIX en respuesta a la industrialización. De nuevo, en una forma diferente, los argentinos están forzados a reconsiderar su identidad teniendo en cuenta el crecimiento de inmigración y la llegada de un nuevo “otro.”

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  4. Que interesante este discusión sobre como Mansilla borra la frontera entre la civilización y la barbarie, Michael. A mí me gustó como escribiste sobre la manera de comer como una manera de borrar la distinción entre la civilización y la barbarie. En tu post te refieres a cuando Mansilla escribe, “comía como un bárbaro-me acomodaba a mi gusto en el magnífico asiento de cueros y ponchos” (139). Este idea del proceso de comer (es decir, como se come) como un símbolo de la sociedad me recuerda del artículo de Barthes “Chopsticks” (que leímos unas semanas atrás) porque este artículo también discute la idea de la manera de comer como un símbolo de la manera en que se vive. En el artículo “Chopsticks,” Barthes describe que comer con palillos es un símbolo de una sociedad intencional, paciente, y artística–es decir, una sociedad civilizada; en contraste, comer con un tenedor para Barthes representa más la barbarie, lo crudo, lo violento. Se parece que Mansilla desafía la distinción tradicional entre la civilización y la barbarie en su obra por decir que él comió como los indígenas, y porque él es un hombre civilizado, los indigenas no pueden ser tan bárbaros como la gente piensa. Además, muchas gracias por la receta para las galletas de algarroba!! Me parecen riquísimas, y tengo ganas de probarlas.

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  5. Hola, Michael!

    Gracias por tu comentario. Cuando yo estaba leyendo las dos lecturas para la clase mañana me interesaba mucho el punto de Tuninetti que “la comida es una de los principales incentivos del viajero, y esto se refleja en las constantes descripciones de las comidas a lo largo de la narración” (p. 3). Mansilla y sus hombres quieren usar el viaje para experimentar las nuevas culturas y comidas que van a encontrar. Creo que esta manera de pensar está muy relacionada a la manera en como pensar sobre nuestros viajes hoy. Aunque el viaje de Mansilla tenía otro propósito los viajeros todavía podían disfrutar de las culturas y comidas que encontraban en la ruta. Hoy típicamente no viajamos para colonizar ni para negociar con las personas indígenas pero para saber de otras culturas y probar cosas nuevas. Creo que es interesante de considerar como las opiniones de Mansilla eran tan modernas en una manera. Me gustaba mucho leer su historia porque él (como viajero) no rechazaba la comida pero mejor la celebraba como creo que tratamos de hacer hoy en día. Finalmente! También, gracias por la receta para las galletitas! Hasta mañana.

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  6. Michael
    Gracias por sus comentarios! Creo que sus pensamientos son muy similares a los pensamientos míos. Cuando leí la obra de Mansilla, pensé en el triángulo culinario. En el viaje de Mansilla, él cambió las perspectivas tradicionales de la cultura de los indios. Mansilla describe en sus diarios de sus viajes pasados que las personas tenían sentimientos etnocéntricos. Ellos pensaron que la cultura de la este fue mas civilizado que la cultura del oeste. Los sentimientos radicales de Mansilla demuestran el respeto que el tiene para la manera que los indios y los métodos viven, trabajan, y cocinan. Los pensamientos de Mansilla oponen las ideas del triángulo culinario porque Mansilla no usa la comida de los indios para explicar su cultura.

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  7. Hola, Michael y gracias por su análisis. Creo que la obsesión de Mansilla con la comida de la población indígena es muy interesante y es muy diferente de las opiniones sobre la comida nueva de los otros viajeros que hemos leído. Me recordó de una conversación que tuvimos en clase unas semanas pasadas cuando estábamos discutiendo Peregrinaciones de una paria por Flora Tristán. En la historia de su viaje, ella recuenta su odio para la comida de arequipa y su preferencia para la comida francesca y nosotros discutimos como para tener gusto para la comida de otra cultura, alguien necesita una mentalidad abierta. En mi opinión, Tristán no tenía esta mentalidad abierta, pero es claro que Mansilla la tenía y más, tenía entusiasmo por comida nueva. Por eso, él podía usar la comida como herramienta para salvar la distancia entre él y los indígenas. Además, como mencionó Michael, la conexión de la comida le permite a Mansilla a borrar las distinción entre lo civilizado y lo barbarie, algo que ningún de los otros viajeros hicieron. Mi ensayo final va a explorar el vínculo entre comida y comunidad y esta obra es otra fuente que muestra el poder de la comida y como puede unir diferentes grupos de gente.

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  8. Hola Michael!

    Me gustaba mucho leer de sus conclusiones sobre Una excursión a los indios ranqueles. Había pensado las mismas cosas sobre la importancia de comida en la lección cuando yo la leí. Además, hablas de ese vínculo entre la barbarie que para mi era algo muy destacado en las palabras de Mansilla. En mi clase de la semestre pasada, leí mucho sobre los conquistadores y la idea de barbarie por la parte de las indígenas. Pienso en una obra particular, A true history por Hans Staden, donde un hombre alemán está capturado por un tribu indio. Él habla mucho del cacique, como Mansilla, pero sus conversaciones eran sobre las diferencias entre Hans (la civilización) y el cacique (la barbarie). Hay un cambio de dirección con Mansilla, como has mencionado, él no siente tan fuerte este idea de barbarie porque puede pasar la cena con el cacique sin problema. Creo que este actitud es muy diferente de los que hemos leído en el pasado, y estoy interesada para ver como nuestras lecciones continuarán avanzando en esta dirección. Con la aceptación de comida viene la aceptación de nuestras diferencias- o casi es el opuesto.

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