Martí, Bourdieu y la distinción social del gusto

Texto de Nora Eder

¿Qué es el gusto (taste)? Normalmente cuando pensamos en la idea del gusto–como un sentido de preferencia artística/culinaria/musical poseído por alguien–pensamos en ello como o bueno o malo. Pero ¿en qué sentido realmente importa el buen gusto o el mal gusto? ¿Existe tal cosa? Las cosas que nos gustan ¿qué les dicen a los demás sobre quienes somos?

"Could you help me pick one that looks nice? I've never been good at that."
La mujer se esfuerza para tener “buen gusto”

En la introducción de su famoso libro Distinction: A Social Critique of the Judgment of Taste, Pierre Bourdieu empieza a abordar estas mismas preguntas. Bourdieu (1930-2002) era un sociólogo, antropólogo y filósofo francés que pertenecía a la escuela intelectual del estructuralismo. El estructuralismo enseña que los eventos y fenómenos individuales de la cultura humana sólo pueden entenderse a través de sus relaciones con las estructuras amplias y dominantes de la sociedad. Desde este punto de vista, Bourdieu afronta el tema del gusto.

Para Bourdieu, el gusto y el consumo funcionan como procesos que legitiman las distinciones sociales. Su argumento principal puede ser resumido en una cita breve: “Taste classifies, and it classifies the classifier” (6). Lo que la sociedad considera como “buen gusto” o “mal gusto” no es objetivamente bueno o malo, sino que la sociedad usa esas distinciones para clasificar a la gente en diferentes categorías sociales. Partiendo de estas reglas sociales, los tipos de comida, música, ropa o arte que te gustan pueden informar a los demás si eres sofisticado o no, por ejemplo–“distinguished” o “vulgar” en las palabras de Bourdieu (6).

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Bourdieu: “Social subjects [are] classified by their classifications” (6)
Con respecto a la comida, Bourdieu subraya la distinción entre “the taste of necessity” y “the taste of liberty or luxury” reproducida por lo que llamamos el gusto (6). El buen gusto normalmente se asocia con una estética que se separa activamente de las necesidades de la vida—con las comidas exóticas, caras, o elegantes que usan “stylized forms to deny function” (7). El mal gusto, por otro lado, generalmente se asocia con lo básico, lo mínimo o lo necesario para vivir—comidas sustanciosas y económicas. De esta manera, dice Bourdieu, la comida funciona para reforzar la distinción social entre los que pueden permitirse esta “separación” percibida de la necesidad, y los que no.

 

El gusto estadounidense en “Coney Island”

La otra lectura que tenemos para la clase del lunes es un ensayo del famosísimo escritor y activista cubano José Martí, “Coney Island”. Escrito en 1881, este ensayo describe la experiencia de Martí en el parque de atracciones, la playa y los hoteles de Coney Island en Brooklyn, Nueva York, lo que en ese momento era el parque de atracciones más famoso y más grande del país. El monólogo de Martí describe la cantidad enorme de personas que van y vuelven en las playas; las actividades, la ropa y los picnics de las familias; los fenómenos de circo que se exponen en Gable; y mucho más.

Pero aunque Coney Island era un lugar entretenido y relajante para muchos turistas, lo que conecta cada uno las observaciones de Martí es un sentimiento abrumador de consumo y exceso. Para él, “lo que asombra es, el tamaño, la cantidad, el resultado súbito de la actividad humana, esa inmensa válvula de placer abierta a un pueblo inmenso”, y opina que los neoyorquinos son “turbados sólo por el ansia de la posesión de una fortuna” (3). Utilizando mucho vocabulario pesimista, describe el mal gusto de las actividades de los turistas:

  • “Unos se pesan, porque para los norteamericanos es materia de gozo positivo, o de dolor real, pesar libra más o libra menos” (3)
  • “…con grandes risas aplauden otros la habilidad del que ha conseguido dar un pelotazo en la nariz a un desventurado hombre de color que, a cambio de un jornal miserable, se está día y noche con la cabeza asomada por un agujero hecho en un lienzo esquivando con movimientos ridículos y extravagantes muecas los golpes de los tiradores” (4)

Tanto la comida como las actividades forman parte del mal gusto de los neoyorquinos–Martí describe como algunos beben “con incomprensible deleite… [vasos] de desagradables aguas minerales” (4). Quizás la crítica más abierta contra el gusto de los turistas viene cuando comenta que “los adinerados dilapidan sumas cuantiosas… en macizos y extraños manjares que rechazaría sin duda nuestro paladar [cubano] pagado de lo artístico y ligero. Aquellas gentes comen cantidad; nosotros clase” (4).

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Ejemplo: Nathan’s Hot Dog Eating Contest

Estos ejemplos parecen mostrar que Martí tenía una opinión muy negativa sobre Coney Island. Sin embargo, Martí tenía una relación complicada con los Estados Unidos, y hay varias razones que ayudan a explicar por qué Coney Island no era de su gusto. En el momento que escribe este ensayo, Martí está viviendo en exilio por sus actividades políticas contra la presencia colonial española en Cuba. Era muy patriótico y temía la influencia y el imperialismo norteamericano, pero a la vez, admiraba el valor de la libertad, el progreso, y la ética laboral que encontró en los Estados Unidos. En 1891 publicaría su ensayo famosísimo “Nuestra América”, en el que hace una llamada a los pueblos latinoamericanos que aprendan del ejemplo de los Estados Unidos en cuanto a sus aspectos positivos, pero que rechacen la hegemonía cultural y política del país para ser libres y fieles a su propia cultura.

Creo que Martí usa “Coney Island” para empezar a difundir estas ideas que más tarde desarrollaría a fondo en “Nuestra América”. De acuerdo con el argumento de Bourdieu, Martí usa el “mal gusto” de los neoyorquinos en Coney Island para diferenciar el pueblo norteamericano del pueblo cubano (y latinoamericano). Al final del ensayo, menciona la belleza de las luces eléctricas que iluminan la playa, lo que corresponde a su respecto para los avances tecnológicas desarrollados por los Estados Unidos (4-5). Sin embargo, el tono central es melancólico, y al final quiere distinguir los gustos estadounidenses y los gustos cubanos para separar los dos pueblos no sólo estéticamente, sino también social y políticamente.

 

La guayaba y el batido en Cuba

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Martí no menciona muchas comidas específicas en “Coney Island”, así que cuando yo estaba pensando sobre qué hacer para la parte creativa de mi presentación, me pregunté: “¿Qué servirían en Coney Island si existiera en Cuba?” Como Coney Island es una destinación principalmente para el verano, creo que un rico y refrescante batido sería perfecto.

Los batidos (también conocido como licuados) son bebidas frías hechas con fruta, leche e hielo que son populares a lo largo de Latinoamérica. Son muy parecidos a los smoothies, y son vendidos en puestos en la calle o en fruterías. Normalmente se hacen con una variedad de frutas tropicales, como la guayaba, el mango, la papaya o la granadilla, pero en Cuba también son populares los batidos de trigo.

Escogí hacer batidos de guyaba (o guava en inglés) porque es una fruta que no se come mucho en los Estados Unidos y es muy popular en Cuba. La guayaba es una fruta nativa de las Américas que ha sido importante por sus beneficios digestivos desde el período prehispánica. Fray Bernardino de Sahagún, cuyo Historia General leímos en febrero, escribió de las guayabas que “son muy buenos de comer” y que “estancan las cámaras” (la disentería o dysentery). Por eso, la guayaba se usaba y todavía se usa hoy en la medicina tradicional.

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Las guayabas tienen muchas granitos adentro, pero su pulpa es perfecto para hacer batidos!

Estoy interesada para ver cuántos en la clase hayan probado la guayaba (o alguna receta que usa la guayaba) antes–para los que no, será una nueva oportunidad para explorar sus propios gustos. La receta que encontré es muy simple, pero espero que les guste y que les recuerde del verano. (¡Ya viene!) 🙂

Batido de guayaba

  • 2 tazas de pulpa de guayaba
  • 1 taza de leche
  • 3 cucharadas de leche condensada
  • 1 taza de hielo
  • Gotas de limón, a gusto

Licúa todos los ingredientes hasta que el hielo quede triturado. Sirve inmediatamente.

 

Fuentes:

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11 thoughts on “Martí, Bourdieu y la distinción social del gusto

  1. Gracias por compartir esta información Nora. Me encanta la cita que usas, “Aquellas gentes comen cantidad; nosotros clase” porque captura muy bien los Estados Unidos. El consumismo y la tendencia de querer todo grandísimo es muy americana. Incluso lo puedes ver en los nombres de las hamburguesas americanas de McDonald’s y Burger King que se llaman “Big Mac” y “Whopper”. Ambos nombres refieren al tamaño.

    Esta cita de Martí también es interesante porque conecta muy bien los dos artículos que leímos. Martí muestra lo bueno y lo malo de los Estados Unidos por describir Coney Island y incluso su descripción del tamaño es una mezcla del sobrecogimiento y el asco. “Distinction: A Social Critique of the Judgement of Taste” describe el consumo como “A stage in a process of communication… an act of deciphering, decoding, which presupposes practical or explicit mastery”. Según Bordieu, el consumismo de los Estados Unidos no necesariamente es malo, pero es una manera en que comunicamos entre nosotros. Sin embargo, continua a describir que la comida “culta” generalmente viene en porciones más pequeñas y incluye combinaciones de sabores más únicas. Cuando Bordieu describió la comida me causaba a preguntar si su afirmación sobre la imposibilidad de comprender el consumo de otro país aplicará hoy en día porque vivimos en un país más global. Hoy en día las mismas canciones son populares en Europa, America y Australia. ¿Nuestra cultura hoy en día es global o todavía es local?

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    1. Me parecieron muy interesantes las conexiones que establece Nora entre los dos textos. Martí se encuentra sorprendido ante el ritmo vertiginoso y acelerado de este lugar turístico. Desde su posición como inmigrante se encuentra fascinado y aturdido por el espacio, la gente y las múltiples actividades que se desarrollan a su alrededor. El lugar de enunciación de Martí en el texto es desde el miedo al otro, a lo extraño y nuevo, y a perder su identidad cultural y asimilar aquello que rechaza. Creo que esta posición le impide tener una apertura a las cosas buenas que esta sociedad le puede ofrecer, en especial a nivel gastronómico, como vimos la clase pasado con la obra Una excursión a los indios ranqueles de Eduardo Mansilla. Martí llega a la isla con una idea preconcebida de lo que se puede catalogar como de buen gusto o no, lo cual limita su experiencia y creando una generalización de la cultura americana.
      Con respeto al juego de guayaba, es una fruta muy popular en Latinoamérica, y nunca la he probado con leche. Recientemente estuve en la Florida y encontré varios lugares que vendían unos juegos divinos de frutas con leche, pero se asemejaba más a un helado, que a un jugo. La guayaba es una fruta que se puede usar en muchos postres y dulces. En Venezuela son muy populares los dulces de guayaba que vienen envueltos en hojas secas de plátano.

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  2. Tengo mucho interés en los lecturas de hoy porque son muy relevantes uno al otro. Bourdieu era un hombre que había aprendido que gustos son productos flexibles de nuestras propias experiencias, y Martí era un hombre cuya perspectiva de los Estados Unidos era muy dependiente en sus experiencias como ex-patriota de Cuba. La experiencia de exilio le mandó a buscar nueva país, nueva comunidad, nueva casa. Pero, nunca tenía la oportunidad de regresar a Cuba ni ser un hombre con dos casas. En un instante, tenía que quitar el país que había su casa desde su nacimiento y buscar un sustituto. A mí me parece que su reacción al Coney Island puede ser mucho más dependiente en sus mismas experiencias anteriores y sus sentimientos sobre esas experiencias en vez de en sus experiencias cuando estaba visitando a Coney Island. Supongo que estoy en favor de las ideas de Bourdieu.

    La instancia de incepción que está presente en los escritos de Bourdieu también está un poco cómicos. Creen que el gusto depende en la exposición de la juventud, pero ¿si él no había expuesto a esas ideas en la juventud de su educación avanzada, ya va a creerlo?

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  3. Una frase que me llamó la atención en el trabajo de Pierre Bourdieu fue la última frase: “That is why art and cultural consumption are predisposed, consciously and deliberately or not, to fulfill a social function of legitimating social differences” (7). Como hemos visto por nuestro tour de la literatura de viajes y conquistas, siempre hay el concepto de “lo otro” a través de su vestido, comida o cultura. Este concepto fue fortalecido durante los años de la colonización según la separación y la educación social que dividieron la gente por parte de la raza (las pintadas de casta), la clase o la ideología (El matadero: división entre federales y unitarios). Bourdieu vio esta socialización que ocurre y se refuerza por el ojo de “beholder[s] who lack the specific code feel lost in a chaos of sounds and rhythms” (2). Podemos ver este sentimiento en el ensayo de José Martí porque él no podía aguantar todo la glotonería de boca, oreja y ojo en Coney Island. Yo no dudo en la educación de Martí (él escribió mi poema favorito en español: “Dos patrias”), sino la confusión de Martí viene de la diferencia en códigos de interpretaciones de varios aspectos de la sociedad.

    Podemos tomar esta idea de códigos de socialización que impiden el entendimiento y crea divisiones entre la gente y analizarlo en contextos modernos que causan una refuerza de separaciones. Con la comida, hay dos “campos” de gustos en los Estados Unidos: lo de gusto de tiempo y lo de gusto de la comida. En el documental de Michael Pollan, Cooked, él describió la subida del mercado de la industria de comida como uno de conveniencia para quitar tiempo de la preparación de la comida y dar este trabajo a otro. Hemos visto una tendencia de aumentación de obesidad en proporción reversa de tiempo pasado cocinando. Con la obesidad, vemos diabetes tipo II en los niños, lo que nunca ocurrió en el siglo XX, y esta la socialización es la que necesitamos romper para asegurarnos de la salud. Según su educación, muchos niños no saben cocinar ni tienen la posibilidad de formar un gusto de la comida porque se socializaban en el campo de gusto de tiempo. No tengo expectativas para todos los padres de todos las estatus económicas para tener el tiempo o los medios para ensenarles, pero podemos corregirlo por ensenarles en la escuela o en otros medios de socialización como lugares de religión.

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  4. Me interesa esta combinación de lecturas de José Martí y Bourdieu. Según Bourdieu, se parece que todo gusto – en términos de arte, comida, ropa, música, etc. – es relativo. Para él, en la cultura, lo que es considerado bueno o malo es simplemente una construcción de la estructura social. Como Nora dice, en la comida, él escribe que el mal gusto se asocia con lo básico y el buen gusto se asocia con comida exótica y elegante. Esta idea me recuerda del deseo de la piña como algo exótico en España. En su ensayo ‘Coney Island,’ José Martí escribe sobre la inmensidad de los Estados Unidos, pero él tiene un tono muy melancólico. Martí atribuye el mal gusto de la abundancia, febril rivalidad, y extravagancia de los Estados Unidos a la ausencia de espíritu. “La angustia de la soledad les posee al fin, la nostalgia de un mundo espiritual superior los invade y aflige; se sienten como corderos sin madre y sin pastor…porque aquella gran tierra está vacía de espíritu.” Claramente, Martí no creía en la completa relatividad de gusto como Bourdieu. En lugar de esta ideología, Martí escribe que la vida de los ciudadanos en los Estados Unidos es en mal gusto porque hay un problema objetivo en la experiencia estadounidense que se deriva de un rechazo de un espíritu fundamental común de todos los humanos.

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  5. Estas lecturas eran interesante en el sentido de que me hizo cuestionar lo que me gusta y mis gustos. ¿Mis gustos son formados por mis experiencias? O ¿Están formados por las cosas que he oído de otros? Me hizo reflexionar sobre por qué no me gustan las cosas. Por ejemplo, nunca me ha gustado naranjas debido a una experiencia que tuve mientras era joven pero hay otras cosas, como las yemas de huevo, que desprecio sin razón aparente.

    Me gustó en particular “Coney Island” porque Martí no ocultó lo que sentía a pesar de saber que no era una opinión popular. Creo que muchas personas dicen que disfrutan cosas porque es la norma socialmente aceptable pero cuando miramos a nuestro alrededor, debemos cuestionar si realmente disfrutar lo que estamos comiendo o haciendo. Habló sobre los malos gustos de los estadounidenses debido a la pegajosidad y la extravagancia de Coney Island y yo le aplaudo por mirando más allá de todo el brillo de ser capaz de formar su propia opinión.

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  6. Me encontré las lecturas para esta clase muy interesante porque he leído unas obras de José Martí antes y todos parecen tener una idea central similar. Sus obras habla mucho del orgullo de una nación, aunque no está siempre una cosa buena. Aprecio que Nora mencionó “Nuestra América”, porque era una de mis favoritas de Martí y también tiene mucha relevancia para esta clase y como hemos hablado de la superioridad y el “otro”. De lo que puedo recordar, en Nuestra América, Martí critica la manera en que la gente de los Estados Unidos refiere al país como “América,” aunque de verdad no es la única américa. El sur de américa, como el país de Martí, Cuba, también debe tener la capacidad para referirse como América. Entonces, ¿por que pensamos que somos la américa real? Como menciona Martí en “Coney Island” Los Estados Unidos ha tenido un éxito maravilloso desde nuestra fundación. No se puede dudar que hemos ganado un sentido de orgullo muy fuerte. Con eso, sin embargo, hemos empezado aprovecharse también la posición en el mundo que nuestros antepasados nos dieron. Como dijo Bourdieu con esta cultura de superioridad, y las experiencias que hemos experimentado, desarrollo esta énfasis en la forma sobre la función, y con esto también cambia la idea del “gusto” en algo de la clase social.

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  7. Una de las lineas más interesantes y controvertidas es la linea llamativa en el post de Nora: “Aquellas gente comen cantidad, nosotros clase.” Estos dos textos para hoy se enfoquen en la idea del gusto, una idea que afecta no solamente la comida, pero la mente también. Esta linea es importante porque refleja la relación que Martí tiene con los Estados Unidos, y de hecho, una relación que muchas viajadores tienen sobre este país. Refleja la idea de “mal gusto” sobre la cantidad y tamaño de nuestra cultura. En la misma manera en que Flora Tristan rechaza la comida Peruana o en que Sarmiento experimenta el Oriente, Martí crea opiniones sobre los Estados Unidos, y estas opiniones afectan su “gusto” de la cultura.

    Me gusta mucho esta idea de que el gusto no solamente incluye la comida, sino las experiencias cotidianas también. Para Martí, la comida fue bueno. No fue horrible, no fue fantástica, pero no tiene la misma valor sentimental o la toca de creatividad de la comida Cubana. Por eso, su “gusto” fue afectado en la manera mala en que él escribió. Desafortunadamente creo que sus sentimientos son bastante legítimos. Al principio la idea del “Big Mac,” de “funnel cakes” y de las competiciones de comer son increíbles e interesantes para visitares o viajares. Pero después de solamente poco tiempo, creo que dejan un mal gusto en la boca, y una persona se ansia una comida casera más traditional.

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  8. Como mencionaron mis compañeros de clase, es muy interesante que leímos Bourdieu y Martí para la misma clase. Me imagino que hubiésemos interpretado “Coney Island” en una manera diferente sin haber leído el argumento de Bourdieu.

    Creo que es muy importante enfatizar lo que Nora y Caitlin dicen, que Martí estaba viviendo en exilio por sus actividades políticas contra la presencia colonial española en Cuba. Como una persona muy nacionalista, tiene sentido que los detalles de “Coney Island,” según Martí, deben ser escritos con un tono melancólico. Su corazón, su identidad, su cultura pertenecen a Cuba. A diferencia de los otros autores que hemos leído, Martí no es un explorador o conquistador – es un hombre viviendo fuera de su país, su hogar. Por esta razón, creo que es muy importante recordar que nuestra relación con nuevas culturas, con el “otro,” tiene mucho que ver con como entendemos a nosotros mismos en una cultura nueva.

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  9. El parte del comentario que yo encuentro interesante fue con respecto a la idea de la comida funcionando como un construcción social. Por ejemplo, como mencionado en este comentario, Bourdieu comenta sobre la distinción entre “ ‘the taste of necessity’ y ‘he taste of liberty or luxury’ reproducida por lo que llamamos el gusto “ (6a). También mencionado en este comentario, típicamente el buen gusto “se asocial con un estética que se separa activamente de las necesidades de la vida—con las comidas exóticas, caras, o elegantes” ; mientras el mal gusto, “se asocia con lo básico, lo mínimo o lo necesario para vivir—comida sustanciosas y económicos. Estoy de acuerdo con Bourdieu, porque en mi opinión hábitos de comer son socialmente construida; sin embargo, comida es típicamente preparada de que es disponible en el medio ambiente. Ejemplos de hábitos de comida siendo un constructo social es en algunos países cierto comida son tabú o debe preparado una manera particular a resulta de reglas religiosa. Además en los EEUU, típicamente nosotros no disfrutamos comiendo los ojos o el cerebro de animales pero en otras lugares, comer los son una delicadeza. Nos idea o construcción social de que es aceptable influye que nos define como gastronomía.

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    1. Lo siento yo accidentalmente no incluye esta pregunta con mi comentario anterior.
      Pensar sobre las fiestas que nos celebramos en los EEUU y la comida asociado con las:
      • Navidad- El relleno
      • Día de Acción de Gracias= Pavo
      • 4th de julio-BBQ
      • Pascua de Resurrección- huevos de Pascua
      Son ejemplos de la construcción social de comida en los EEUU?

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