El Movimiento Feminista en la cocina

Texto de Jessica Trinkl

Rosario Castellanos era una escritora prolífica en el siglo XX que investigaba las complejidades de opresión entre razas, clases y los sexos en la sociedad mexicana. Ella es más conocida por sus esfuerzos feministas, y la mayoría de sus obras muestran la mujer en subyugación al hombre para destacar el patriarcado en México. Su colección de ensayos bien conocido, que se llama “La mujer que sabe latín,” se refiere a un proverbio español “mujer que sabe latín, ni tiene marido, ni tiene buen fin” y desarrolla una cultura mexicana de su época que opone la enseñanza de la mujer y propone el casamiento como la única opción femenina.

rosariocastellanos

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“Lección de cocina,” un cuento corto encontrado en el último libro de Castellanos, Álbum de familia, se concentra en la opresión que experimenta una mujer de clase media en México. La trama se trata de la perspectiva de una mujer recién casada, quien reflexiona sobre su vida mientras preparar la cena para su esposo. La mujer, que permanece sin nombre a lo largo de la historia, utiliza cada etapa de su receta para hacer un paralelismo entre el acto de cocinar, su rol como esposa y las expectaciones acerca de la mujer en los años sesenta. En este sentido, el titulo de la obra, “Lección de cocina” asume dos sentidos; por un lado, la mujer está aprendiendo cómo cocinar la carne en el sentido literal. Por otro lado, esta experiencia señala su “llegada a la adultez,” en que ella se da cuenta de que las expectativas femeninas de su sociedad patriarcal infringen en sus libertades para satisfacer sus placeres propios y para seguir sus intereses culturales. Es decir, en vez de dedicarse a lo que le interesa, la mujer queda atrapada en la cocina para satisfacer a su esposo. Quizás lo que la enfurece más es que otras mujeres han aceptado y han internalizado sus roles pasivos, creyendo que la estructura social es apropiada y las mujeres deben comportarse así. La tragedia de su situación viene del hecho de que a pesar de dándose cuenta a su encarcelamiento, la mujer permanece incapaz de cambiarlo.

La transformación de libertades que la mujer observa en su propia vida puede ser reflejado en la transformación, o sea el cocinar, de la comida. Levi-Strauss proviene una percepción interesante a esta conexión cuando discute la oposición entre lo crudo y lo cocido. Según él, el acto de cocinar es el medio en que la naturaleza, o lo crudo, transforme en la cultura, lo cocido. Mientras la cena se vuelve desde un trozo de carne cruda hasta carne asada con las etapas de preparación, el lector viene a comprender como la naturaleza de nuestra narradora se vuelve transformada por las expectativas culturales en un rol predeterminado y dominado por su esposo.

Además, a través de esta narración, Castellanos emplea la carne como medio de discutir la sexualidad de la mujeres. El dicho común, “I felt like a piece of meat,” es un buen ejemplo de los paralelos entre la comida y la subordinación de las mujeres. Stacy J. Williams, la autora de “A feminist guide to cooking” elabora esta idea cuando escribe, “When women are seen in this way, as only having one purpose, they are stripped of their humanity. Similarly, animals raised for meat are seen as objects that exist for one reason—to satisfy human appetite.” El concepto ha sido desarrollado en libros feministas como The Sexual Politics of Meat por Carol Adams.

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También Castellanos utiliza el libro de recetas para analizar la perspectiva de la mujer común que vive en esta sociedad patriarcal. Ella critica específicamente el lenguaje técnico del libro de recetas, lo cual asume que la mujer ya tenga la sabiduría de cocinar. Cuando la protagonista empieza asar la carne, ella se da cuenta de que el tiempo está escrito y protesta, “[el libro de recetas] me supone una intuición que, según mi sexo, debo poseer pero que no poseo, un sentido sin el que nací que me permitiría advertir el momento preciso en que la carne está a punto.” Al escribir en lenguaje técnico que supone conocimiento anterior, los autores del libro de recetas perpetúan el valor que las mujeres están responsables alimentar a la familia. Esta idea puede ser extendido más allá de la cocina: las mujeres perpetúan los valores de una sociedad patriarcal cuando subscriben a ellos por si mismas y critican a las mujeres que no los siguen.

Mientras estos esfuerzos de feministas en los anos 60 y 70 eran importantes para trasladar los ideologías feministas a un ambiente que la mujer común podía entender, es importante recordar que el movimiento feminista y la cocina no son opuestos. Muchos les echa la culpa a los feministas de esa época por la subida de la industria de fast food. De hecho, Michael Pollan, el defensor del movimiento de alimentos locales que habla en Food Inc., ha escrito en un articulo del New York Times en 2009 que “job-pursuing feminists are part of the reason why there are so few cooks in twenty-first-century kitchens.” A pesar de estas criticas que todavía existen en actualidad y la tensión entre los derechos femeninos y la cocina, el movimiento feminista ha peleado por la igualdad de los sexos a través de iniciativas culinarias.

Los libros de recetas eran una manera en que los grupos feministas conseguían fondos y promovían conciencia social. Estos inicios de negocio utilizaron el conocimiento culinario de las mujeres para proponer cambios que incluían mejorar el empleo de mujeres, su representación política y su protección legal.

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Un ejemplo de un libro de recetas escrito por el movimiento feminista estadounidense: National Organization for Women (NOW)

Los libros de receta también intentan reformar el acto de cocinar para alinearse con los valores feministas, surgiendo que cocinar en nuevas maneras puede ocasionar la igualdad de los sexos. Primero, las feministas animan a los hombres cocinar por si mismos para eliminar los estereotipos de género alrededor de las tareas del hogar. Por ejemplo, Irene Peslikis, una activista en los años 70 explicó, “I’m writing a Women’s Liberation Cookbook. It’s for men. About a dozen easy dinners that asume nothing in the way of experience or knowledge… The point is that men won’t be able top lead ignorance.” Esta cita es relevante a los críticos de Rosario Castellanos, quien se quejaba del lenguaje técnico como promovedor del desigualdad. De una manera similar, las feministas animan a los adolescentes masculinos cocinar para que no se creciera con las expectativas que las mujeres siempre cocinarían para ellos. Por último, las feministas esperaban hacer el cocinar una actividad sin asociación a un sexo.

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Irene Peslikis

Dado el uso de la cocina para promover igualdad de los géneros, elegí investigar las recetas por Josefina Velázquez de León, una campeona de la cocina mexicana en los años 60. Por escribir más de 140 libros de receta, dirigir una escuela culinaria exitosa en la Cuidad de México, presentar un programa propio de televisión y escribir en una revista, Josefina ejemplifica como una mujer puede combina sus estilos con sus deseos para promover el apoderamiento de género y de finanzas. Hoy, el chef mexicano-americano famoso, Rick Bayless, rinde tributo a Josefina cuando explica, “Her work has served as bedrock for so many cooks’ exploration of Mexican cuisine.” Un plato de Josefina que me interesa era su Mexican Tortilla Ball Soup que utiliza tortillas estropeadas. Está abajo la receta:

cookingwjosefina
La escuela culinaria de Josefina

tortillasoup

  • 1 libra de tortillas estropeadas, rasgadas
  • 1 taza de leche
  • 2 onzas de queso Cotija rallado
  • 6 epozote hojas, molidas
  • 1 diente de ajo
  • 1 cebolla pequeña, picada
  • 1 huevo grande + 1 yema de huevo
  • 3 onzas de manteca
  • ½ taza de crema
  • 8 tazas de beef stock
  • 6 cucharadas puré de tomate
  • Sal y pimienta

Para las instrucciones de cocinar, ve el sitio web: http://www.saveur.com/mexican-tortilla-ball-soup-recipe

 

Fuentes:

  • Avakian, Arlene. “Cooking Up Lives: Feminist Food Memoirs”. Feminist Studies. (2014) 40, no.2 pp. 277-301.
  • Fishburn, Evelyn. Hispanic Texts: Short fiction by Spanish-American women. New York: Manchester University Press (1998). 55.
  • Téllez, Lesley. “The Forgotten Legacy of Mexico’s Original Celebrity Chef” Saveur http://www.saveur.com/josefina-velasquez-de-leon-original-mexican-celebrity-chef?yDUv3E7bsy5xWQ4I.01
  • Williams, Stacy J. “a feminist guide to cooking” Contexts (2014) Vol 13. No 3. pp. 59-61.
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7 thoughts on “El Movimiento Feminista en la cocina

  1. ¡Gracias por compartir esta información Jess! Me ayudó que explicaste que la lección está descrito en la manera de una receta. Una parte que me llamó la atención era la cita, “¿Cuánto es poco? ¿Quince minutos? ¿Diez? ¿Cinco? Naturalmente, el texto no especifica” porque “Cocina Ecléctica”, un modelo de los libros de cocinar, no explica la direcciones específicas de las recetas. Revela la suposición del día que cada mujer supe como cocinar. Quizás la tendencia moderna de explicar cada paso en detalle revela un poco del cambio a la mujer moderna que no necesariamente aprendió cocinar y no la hace cada día.

    Adicionalmente, era interesante leer como Castellanos define a si misma. Dice, “Soy yo. ¿Pero quién soy yo? Tu esposa, claro… llevo una marca de propiedad y no obstante me miras con desconfianza”. Por esta frase Castellanos revela la actitud de la época en que la mujer no tiene mucha libertad sino está definida por su esposo. No puedo imaginar definirme así. Obviamente está exagerando un poquito para apoyar al feminismo y mostrar el rol de la mujer durante la época, pero su comento tiene verdad. Cuando leemos textos así es importante recordar la época sobre que estamos leyendo.

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  2. Muchas gracias, Jessica. Esa sopa parece increíble.

    Una cosa que me interesó mucho de “Lección de cocina” por Rosario Castellanos es la conexión entre el acto de cocinar y escribir. De hecho, voy a escribir mi ensayo final sobre el tema. Es un detalle muy sutil, pero creo que Castellanos usa la narración para mostrar que el acto de escribir puede ser como una forma de liberación para las mujeres. Parte de la narración dice: “Lo mejor (para mis quemaduras, al menos) era cuando se quedaba dormido. Bajo la yema de mis dedos — no muy sensibles por el prolongado contacto con las teclas de la maquina de escribir— el nylon de mi camisón de desposada resbalaba en un fraudulento esfuerzo por parecer encaje.” Es justo esta mujer escritora que está dispuesta a cuestionar su estatus como mujer ante la sociedad. El uso de personajes que son también escritoras por autoras feministas como Castellanos, es como una narración enmarcada, un ejemplo micro de la experiencia de muchas mujeres en la vida real.

    La semana pasada hablamos de que si “Cocina ecléctica” puede ser considerado un libro feminista o solamente femenino. Me gustaría mucho hablar de las diferencia y similitudes entre nuestra conversación del clase anterior y el feminismo en la obra de Castellanos. ¿Se puede decir que es feminista? Y si es feminista, ¿qué hace Castellanos en el texto que no hace Juana Manuela Gorriti? Igual, como discutí durante nuestra charla, creo que la obra de Juana Manuela Gorriti puede ser considerada feminista y que la critica de Elizabeth Austin quizá no toma en cuenta las restricciones de las mujeres en esa época. Lo qué hizo Gorriti fue feminista y revolucionaria y puede ser así sin ser una aproximación completa a la mujer (por su falta de consideración por clase y raza, por ejemplo).

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  3. Gracias por sus comentarios, y estos temas son muy interesantes. Es interesante que Rosario Castellanos use la comida como un ejemplo literal del contexto y situación de la mujer verdadera además de una metáfora general de la condición de la mujer en la sociedad en esta época. El dualismo de los actos físicos y literales de la mujer y las analogías de su condición que representan crea una novela muy pensativa.
    Para mí, uno de los aspectos de la obra que es más intrigante es el uso de la autora de la estructura gramática para mostrar sus ideas y analogías sobre la figura de la carne durante de la mezcla de narración entre la receta de la cena y la historia del pasado de la narradora. Por ejemplo, en un caso, ella escribe una transición en que la narradora dice “Yo…la carne.” Aunque, en realidad, ella simplemente está cambiando el tema de sus reflexiones instantemente, el efecto de este truco literario en la mente del lector es claro. La metáfora es clara: en la misma manera de la frase que Jessica incluye “I felt like a piece of meat,” ella – su vida y propósito – es carne.

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    1. Muchas gracias por sus comentarios, es muy interesante ver como esta escritora utiliza el espacio de la cocina para elaborar un discurso feministas sobre el papel de la mujer en la sociedad mexicana de los años 70, y como la mujer se encontraba limitada para desempeñar otros oficios más allá del ámbito familiar, como el de escritora. Considero que al darle voz a la mujer casada y ama de casa su discurso adquiere peso y validez; porque rompe con la imagen que muchos de esos manuales de buenas costumbres y recetarios de cocina intentaban fomentar. En el libro Afrodita de Isabel Allende, la autora decide meterse en la cocina para crear un recetario y mediante la elaboración de diferentes platillos poder descubrir más sobre el amor, el erotismo y los afrodisiacos. Es interesante ver como estos discursos se repiten, y aún en el siglo XX las mujeres buscan abordar temas relacionados con su desarrollo intelectual, amoroso y su rol dentro de la sociedad desde un espacio que ha sido designado para ellas por una cultura patriarcal. Considero que al tomar este espacio como su lugar de enunciación lo redefinen, y esto les permite elaborar desde ahí un nuevo discurso.

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  4. Me gusta esta lectura porque hace que cocinar en algo más que un acto. Se convierte en una forma de que la mujer puede explicar su vida y cómo funciona. Sino que también ayuda a entender mejor a sí misma y por esto, la cocina se convierte en algo que le ayuda además a algo que ella hace por su esposo. Nunca he cocinado algo y hecho paralelismos con mi vida pero es una manera para que ella exprese a sí misma, al igual que uno expresa a sí mismo a través de una canción o mediante la escritura. ¿Cómo te expresas? ¿Hay formas en que la cocina hace un paralelo a su vida?

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  5. Gracias, Jess! Tengo mucho interés en la idea de que los recetarios asumen que las mujeres ya saben como cocinar. Es interesante porque cuando la sociedad solo piensa en la mujer por una capacidad, ella está convertida en un objeto, y olvidamos la sociedad que la mujer solo sirve esta propósito porque no la sociedad no le deja hacer más y no es por su capaz. Entonces, a través la historia de la mayoría del mundo, la mujer era convertida en una cocinera y no más. Sus otras habilidades o deseos fueron quitados. Es una tristeza, pero es la verdad. Por eso, los recetarios asumen que la mujer ya puede cocinar. Sabemos que la mayoría de los recetarios del día fueron escritos por hombres, entonces esta proyecto que describe como se siente una mujer cuando trata de cocinar con una receta es muy honesta, y probablemente describe una experiencia muy común para mujeres.

    Me gusta mucho tu análisis de la autora y del cuento, pero es interesante que usas una cita de Michael Pollan para probar su punto de que un conflicto ya existe entre el feminismo y la cocina, creo que estoy de acuerdo con Michael Pollan. Cuando mujeres decidieron en buscar trabajo, y los hombres no decidieron en cocinar más por gran parte, no había nadie en la cocina. No es la culpa de las mujeres, pero es una consecuencia natural. Solo hay 24 horas cada día, y cuando la cocinera del pasado está trabajando para 8 horas cada día, no hay tiempo para cocinar otra 4 horas al fin del día. Estoy de acuerdo que el feminismo no tiene que estar en conflicto con la idea de mujer como cocinera. Pero, la realidad es que ahora la chef primaria de la mayoría de casas en los EEUU solo queda 30 minutos cocinando cada día. Este fenómeno es debido a la tecnología, como la estufa de gas, a las mujeres quien empezaban a buscar trabajo, y al hecho de que los hombres no empezaban a cocinar mucho más cuando las mujeres salieron la cocina.

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  6. Creo que la estrategia literaria más poderosa de este trabajo es la metáfora extendida que compara la mujer a la carne. Como mencionaste, la idea de una mujer que queja por ser tratado como un pedazo de carne está presente en nuestro lexicón estadounidense y es interesante verlo en otras culturas también. Las semejanzas entre el maltratamiento de las mujeres y la carne se presentan en la presentación de la carne en el texto. La presentación de una comida es esencial para el apetito: sin la preparación correcta de un plato, no se comen. Podemos ver esta semejanza con la carne inicialmente saliendo del paquete que es “rígido por el frio… rojo, como si estuviera a punto de echarse a sangrar”, en ningún estado para comer. Lo mismo pasa con las mujeres fabricadas por la sociedad que se transformen en un producto para consumir. La mujer se separa de su humanidad a desvelar una imagen perfecta sin manchas físicas o de carácter. También este proceso pasa con nuestras carnes que adoptan diferentes nombres en el lenguaje inglés: “beef” viene de un “cow” y “pork” de un “pig”. La separación del producto para consumir y el estado natural del producto empieza con el lenguaje y amplia con la socialización. La imagen de una mujer diosa, es decir sin errores humanos, se manifiesta en la idea cultural de “la higiene femenina” y la represión cultural de la menstruación. En la Biblia, las mujeres al punto de su ciclo menstrual fueron aisladas para no contaminar a los hombres. Este tratamiento abyecto del proceso natural humano aparta a las mujeres físicamente y ideológicamente por considerar sus procesos biológicos y femeninos como “lo otro” o “fuera de lo natural”. La metáfora sutil de la carne “a punto de echarse a sangrar” y la necesidad de la cocinera a corregir el estado crudo para crear la ilusión de perfección es una referencia directa al esconder la menstruación de la mirada masculina.

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